Un,dos,tres... CUENTOS
Cuentos y textos diversos de Egosum y otros WEBS PROFESIONALES: http://clinica-psicomedica.iespana.es http://alario1.blogspot.com http://nohaymentesincerebro.blogspot.com
Datos personales
Un cordial saludo: Aunque tengo inéditas bastantes novelas y cuentos, lo que sigue representa lo que he publicado hasta la fecha (en Grafein y promolibro ), además de "La conciencia de la bestia" (finalista del Premio Planeta en 1997 y autoeditada, como las demás obras en lulu).
lunes, mayo 30, 2005
MICROCUENTO: GUILLERO CABRERA INFANTE
| Valencia, Miércoles, 29 de Mayo, 2005 Cabrera Infante: Dolores zeugmáticos "SALIO POR LA PUERTA de mi vida, llevándose con ella mi amor y su larga cabellera negra." 000O000 |
domingo, mayo 29, 2005
EDGARD ALLAN POE
Valencia, Lunes, 23 de Mayo del 2005 ¡El Demonio maneja los hilos que nos mueven! En objetos inmundos hallamos seducciones; Cada día bajamos un paso hacia el Infierno, Sin horror, a través de tinieblas hediondas. Charles Bodelaire, Les fleurs du mal. 000O000 El divino Edgardo Poe: Berenice “(...) Berenice y yo éramos primos y crecimos juntos en la heredad paterna. Pero crecimos de distinta manera: yo, enfermizo, envuelto en melancolía; ella, ágil, graciosa, desbordante de fuerzas; suyos eran los paseos por la colina; míos, los estudios del claustro; yo, viviendo encerrado en mí mismo y entregado en cuerpo y alma a la intensa y penosa meditación; ella, vagando despreocupadamente por la vida, sin pensar en las sombras del camino o en la huida silenciosa de las horas de alas negras. ¡Berenice!. Invoco su nombre... ¡Berenice!. Y de las grises ruinas de la memoria mil tumultuosos recuerdos se conmueven a este sonido. ¡Ah, vívida acude ahora su imagen ante mí, como en los primeros días de su alegría y de su dicha. ¡Ah, espléndida y, sin embargo, fantástica belleza!. ¡Oh sílfide entre los arbustos de Arnheim!. ¡Oh náyade entre sus fuentes!. Y entonces, entonces todo es misterio y terror, y una historia que no debe ser relatada. La enfermedad –una enfermedad fatal- cayó sobre ella como el simún, y mientras yo la observaba, el espíritu de la transformación la arrasó, penetrando en su mente, en sus hábitos y en su carácter, y de la manera más sutil y terrible llegó a perturbar su identidad. ¡Ay!. El destructor iba y venía, y la víctima, ¿dónde estaba?. Yo no la conocía o, por lo menos, ya no la reconocía como Berenice.” 000O000 |
sábado, mayo 28, 2005
jueves, mayo 26, 2005
MICROCUENTO: ADOLFO BIOY CASARES
Valencia, Jueves, 26 de Mayo, 2005
Bioy Casares:Retrato"CONOZCO A UNA MUCHACHA GENEROSA y valiente, siempre resuelta a sacrificarse, a perdonarlo todo, aun la vida, y luego a recapacitar, a recuperar parte de lo que dio con amplitud, a exaltar su ejemplo, a reprochar la flaqueza del prójimo, a cobrar hasta el último centavo".000O000
martes, mayo 24, 2005
lunes, mayo 23, 2005
domingo, mayo 22, 2005
EDDIE:ESTRATO DE SILABA
| Valencia, Sábado, a 21 de Mayo del 2005 FECHA ORIGINAL DEL POST:Viernes, Abril 22, 2005 Eddie (J. Bermúdez): Estrato de Sílaba Desde el pespunte de la tiniebla repto hasta este lugar, el escondite del destiempo, para comentar la obra de Eddie (J.Bermúdez) Estrato de Sílaba, que s e presentó ayer en el FNAC de Valencia (no pude ir por asuntos laborales) y antesdeayer en el pub de rock duro, El Asesino, detrás de mi casa, donde acudo en alguna ocasión a tomar un pelotazo, activar el ojo y la flauta si ha ocasión, y conversar con algún amigo. Ese día tampoco pude ir, por el trabajo claro, pero acudieron en mi lugar el grupo de amigos habituales (no peligrosos habituales) y les encantó. De Eddie he colocado tres poemas en esta bitácora y me alegró enormemente de su regressus por estas tierras en tan grato y luminoso menester. Después sí, por la noche, lo celebramos con brindis sumatorios a Odín, el Viejo Padre, hablamos y dejamos cosas pendientes, asuntos nacientes y el tiempo por delante. Esperaremos un nuevo encuentro para disfrutar del güisqui y de la palabra.... Y me recordó la vez que nos conocimos, hará ya unos tres años o más, sentados en el banco de afuera del Cafenet, entre florecillas, declamando yo párrafos de Wilde, mientras me fumaba un puro de aquí a Lima. La memoria, recordando a Borges, un tema siempre pendiente. Yendo ya a Estrato de Sílaba, y tomándole la palabra a A. Méndez Rubio, “como su título anticipa es ante todo un abordaje de palabras, una aventura con y desde el lenguaje, acompañándolo, escuchándolo, hasta hacerlo estallar en versos cortos, imprevistos, que renuevan nuestra visión y nuestra vivencia de lo real de una manera desconcertante. Los poemas señalan así un itinerario, de amor y de muerte, de mirada y de silencio, que actualiza una concepción desafiante de las escrituras y el arte de vanguardia. Una canción demoledora. Y una suerte”. Así es, mejor que lo lean. Y para ir haciendo boca ahí va... I Ser vivo a costa del aire ser vivo a raíz del destiempo para serlo a fin de cuentas Ser vivo dentro de un tonel de amontillado y entonces llorarlo todo abrazar la inmensidad de unas sílabas que se doblegan con facilidad en ese pespunte recio que cicatriza tu empeine del Sol La obra ganó el Premio Otoño de Poesía “Villa de Chiva” 2003. La edición es de Rialla EDITORS, S.A |
sábado, mayo 21, 2005
viernes, mayo 20, 2005
MICROCUENTO: FERNANDO IWASAKI
Valencia, viernes, 20 de Mayo, 2005 |
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En gran medida somos el juguete de nuestros
miedos. Uno tiene miedo a la oscuridad; otro,
al dolor físico; un cuarto, a la pobreza; un quinto,
a la soledad. Cada uno tiene su criatura particular
que lo espera emboscada.
HORACE DE WALPOLE
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A Mail In The Life
Desde hace unos meses le mando correos electrónicos a mi mujer haciéndole creer que soy otro. Al principio se los tomó a broma, pero poco a poco empezó a entregarse, a fantasear con mis mensajes, a compartir con mi otro yo sus deseos más inconfesables. Le he puesto trampas para saber si sospecha algo y no es así. Ha caído redonda.
No puedo negar que parece más feliz y hasta me hice de rogar cuando me pidió que la sodomizarla, tal como se lo había recomendado bajo mi personalidad secreta. Pero hasta aquí hemos llegado porque he decidido escarmentarla.
Voy a suicidarme para que nos pierda a los dos.
FERNANDO IWASAKI
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URBANITAS GRISES
| Valecia, viernes, 20 de Mayo, 2005 El estruendo de un batir de alas que cruje tras el peso de un lecho de hojas plácidas establece esa diferencia dolorosa entre tus labios salpicando al viento promesas y mis labios esperando cruzar las puertas de tus innumerables secretos. Vicente Ponce, Ceniza en la memoria, de Instrucciones para mirar el silencio 000O000 Urbanitas grises Ayer por la noche, como cada viernes, salí a cenar con mis amigos. Pude bajar al Goig a las diez y media pasadas, cuando terminé de trabajar; estaba roto. Allí estaban los amigos de siempre, los habituales de cada fin de semana. Como somos una variada silva humana, hablamos de todo, de medicina, de literatura, de cine, de gastronomía y, cómo no, de mujeres, alardeando más de uno de experiencias fantasmas. Ya sabéis a lo que me refiero. Como el fondo era de buena camaradería, siempre estábamos a gusto y lo pasábamos bien, que de eso de trataba, de relajarse un poco después de la larga semana laboral. Hasta ahí bien, después la cosa se entibió, como parece inevitable: una copa aquí, otra copa allá, más de lo mismo, la misma gente los mismos lugares; ya da lo mismo estar en Blasco Ibáñez, en el barrio del Carmen o en Juan Llorens. Ese tipo de nocturnidad, mal oliente y espesa, cansa rápidamente. La aguantan los que se ayudan con el daemon químico. Eso a mi no me interesa ni me ha interesado nunca. Los excitantes de mi vida se basan en el la literatura, científica y no científica, en el cine y en el calor de la mistad. El mundo que nos rodeaba era todo lo contrario: regresamos a casa y eran ya casi las cuatro. Yo me hubiera vuelto dos horas antes, pero siempre hay alguien que le apetece seguir la marcha. Tres de mis amigos se fueron al Warhol, donde siempre hay buen material, y otros dos, incluido, yo arreé para casita. Mientras caminábamos, todos nos quejamos del frío que hacía, el cual paerecía no importar a una muchedumbre “psicoactiva-psicoliptica-psicodená”, que se agarraban a las litronas como Gollum al anillo. Voces, gritos, alguna pelea y aquel corrito de jovencillas (con minifalda, para morirse), que hacían corrito a una parejita que estaban haciéndolo en un rincón del seto. A estas alturas parecía ya toda una delicadeza, pues no es raro encontrarse a algunas dándole al tema sin esconderse, en casi cualquier lugar, o a otros vaciando las vejigas o los intestinos en pleno parque, sin importanrles que quien pase. Parecía que no había remedio. Seguimos adelante. Antes salíamos los sábados (posteriormente los viernes y sábado, un día flojo y el otro fuerte), pero ahora se ve gente en los pubs en cualquier día de la semana. No sé de dónde sacan el dinero. Antes también la gente tenía más miramiento, porque considero que hay cosas que son de mera buena educación o que pertenecen a la esfera de la intimidad. Pienso que es así, o debería de ser, a menos que me haya vuelto extraterrestrre. Para mayores alegrías, al pasar por denajo de una finca de aspecto estupendo, un objeto pesado cayó cerca de nosotros. Una bolsa de basura grande, de esas que gastan en comercio y restaurantes, se había hecho añicos a un paso de donde estábamos. Puro civismo, urbanismo gris, pese a que en esa finca toda es gente de postín, probos y altos funcionarios que encima de tenerlo todo a huevo, se dedican a la artillería fétida nocturna. No es la primera vez que nuestra vida peligra en semejantes circunstancias. En fin, echando chispas y haciéndome un poco a la idea, subí a mi casa. Apenas pongo el televisor, pero aquella noche, mientras me tomaba un café (me suelo tomar un par entes de acostarme), en la canal 24 horas de la primera, dieron la noticia del cambio climático, de que este verano hará cincuenta grados en ciudades como Madrid, que se inundará el delta del Ebro, Doñana y veinte zonas más, dado que aumentará un metro el nivel del mal. Ya lo decía mi padre y antes de mi padre mi abuelo, que el mundo era una mentira, el teatro del mundo de calderón, el montaje de los de siempre. Antes había primavera ni Verano, otoño e invierno, ahora el capitalismo salvaje nos “regalará” el desierto, Dijo también el presentador que, si no se le ponía remedio, a esto le quedaba unos cincuenta años soportables, que después veríamos. Hace más de treinta que los científicos están avisando sobre el efecto invernadero y los peligros de la industrialización abusiva. Eso me faltaba para alegrarme el día. Pues mira por donde, que cambié los dos café de la amanecida, por un escocés con güisqui, el yoga español, y me dormí con cierta inquietud y bastante más resignación: antes me vino a la cabeza lo de la Europa de Todos, pero me duró más lo de los urbanitas grises en un mundo gris. Ya casi no hay lugar para la esperanza en un mundo que se ensombrece. Nunca he creído en el hombre; como decía Lenon, sólo creo en mí. Ah, no penséis los contrario, todos mis amigos piensan que soy un tipo optimista. 000O000 |
jueves, mayo 19, 2005
EL SONITRON
Miércoles, 18 de Mayo, 2005 ¿Qué puede hacer?. ¿Qué debe hacer?. ¿Qué es lícito esperar?. ROUSSEAU 000O000 El sonitrón Al contrario de las otras historias presentadas aquí, ésta no es verídica. Si fue real un panfleto, divulgado hace años coincidiendo con unas elecciones municipales(no hay que pensar ninguna intención dada), donde se enfatizaba las virtudes y utilidad del aparatejo que enseguida conoceremos. Mi amigo, el doctor Amor, reconstruyó a partir de esta información el siguiente relato: “Recibo una llamada de cachondeo y, como es frecuente, el personaje intenta aparentar seriedad y buenos modales. Se me presenta, seguro con un nombre falso y, a continuación, me dice sin que yo le pregunte ni pruna: -Mi problema es que me tiro pedos. Sigo: -En cantidades industriales, supongo. -Sí, una barbaridad. -Deduzco que no podrá controlarlo. -Bueno, solamente con mucho esfuerzo, pero me resulta harto difícil. Lo del harto ya añadió una notita de color en el discurso, pero traté de no hartarme pronto, a ver adónde llevaba todo aquello. -Sin embargo, caballero, he de decirle que ésta es una consulta de Psicoterapia y de Sexología y no de Pedología. -¿Cómo dice?. Hay ahora una clara nota de desconcierto y su voz pierde viveza. -Pedología. -¿Eso no es lo de los callistas?. -Podología no, Pe-do-lo-gía, es decir, el estudio científico de las ventosidades superiores e inferiores, es decir de los pedos y de su manifestación oral, los eructos. Es decir, como apuntaban los clásicos, El Tractatus Crepitus Ventri. -H... ¡Lo que ha avanzado la ciencia!. -No lo sabe usted bien, hasta las cosas más insospechadas son estudiadas ahora bajo el prisma depurado y crítico del conocimiento científico. -Sí que sabe usted –añade ahora aplanado y sorprendido. -En eso estamos. -Entonces, aunque usted no sea un especialista, podría darme un consejo sobre cómo actuar, quizás conozca el nombre de algún especialista de confianza. Me haría un gran favor. -Algo sé sobre el asunto, soy soltero. Desde el principio de la escatológica conversación tengo en la cabeza, aunque se pensó para el culo, el Sonitrón, un aparatito que se publicitó en un folleto muy divertido hace unos años por aquí y que, de seguro, le arrancó muchas carcajadas a más de uno. Así, manifiesto, tal cual era el encabezamiento del simpático papelito. -El Sonitrón es la solución. -¡El sonitrón!.¿Qué es eso?. -Le explico: consiste en un pequeño artilugio, bastante más pequeño que un supositorio, que uno se introduce en la cavidad anal para corregir, de distintas maneras, según el precio, el defecto o vicio de peerse. Va provisto de un microchip que, en el modelo más básico, simplemente insonoriza la crepitación. A un precio más elevado, el segundo modelo consigue en que el detestable hedor se convierta en un perfume, a elección del cliente, puede ser herbal, lavanda, pino, rosas y fragancias distintas. Aquí me interrumpe bruscamente, con desagrado y me espeta con una nota de protesta: -¡Hombre, doctor, se está quedando usted conmigo!. Yo le hago frente, con voz algo autoritaria y toda la solemnidad que me cabe, amenazándole de esta guisa: -¡De ninguna manera, si quiere cuelgo!. -No, no por favor, discúlpeme –me responde achantado-. Dígame. -Desde luego, estoy de acuerdo con usted en que algunas prestaciones pueden ser excesivas. Mire, imagínese que el tercer modelo, además de las esencias y fragancias, puede convertir el sonido en música clásica, del canta autor de usted quiera y si prefiere algo más animado, incluso algo de los Chunguitos y del Fari. Pero esto me parece a mí pasarse ya de la raya. -¡Tiene razón!. Pero, doctor, ¿joder, qué fuerte?. -En efecto, pero dese cuenta de que el problema tiene serias implicaciones de contaminación ambiental, tanto por el ruido como por la pestilencia. Imagínese usted la tortura que deben soportar los vecinos, mujer, compañeros de trabajo y no digamos ya los hijos y animales de compañía. -¡Es cierto!. Nunca lo había pensado así; pero qué fuerte, ¿no?. -Incluso, como en el caso de las adicciones, hay una asociación de Pedorrones Anónimos, pero esto es para los casos extremos. -¡Qué cosa!. Lo que avanza la Medicina. Me lo imagino pegado al auricular cariacontecido. Entonces, me pregunta: -¿Dónde podría conseguir uno, dónde lo venden?. Supongo que uno va y lo compra, simplemente, no habrá que tomar medidas. -No, es un modelo estándar, aplicable a todos; es como una corbata que se adapta a todo cuello. Piense usted que no se trata de un smoking. -Claro... ¿Hay que ir a una farmacia para comprarlo?. -No es necesario. Además de no necesitar receta médica, es un aparato que se vende en distintos establecimientos, en droguerías y estancos lo podrá encontrar fácilmente. -¿Y en el Corte Inglés, cree usted que lo venderán?. -En el Corte Inglés, Seguro. 000O000 |
miércoles, mayo 18, 2005
martes, mayo 17, 2005
MICROCUENTO: JULIA OTXOA: FORMAS DE PASAR EL TIEMPO
| Martes, 17 de Mayo, 2005 Julia Otxoa: Formas de pasar el tiempo A L.K. después de aquello, le era difícil respirar. Le producía un extremo dolor soportar la existencia propia y la de los demás. Una terrible incógnita, el porqué de todo. Así que sin tener la menor idea de qué hacer con su vida, cogió el primer tren para Dublín, buscó trabajo, conoció ana mujer, se casó y tuvo hijos. Nota: todo lo demás, incluido ese dato, puede ser aleatorio, es decir, que bien puede el personaje coger un tren para Oslo, Londres, Barcelona, o no cogerlo. Y también puede no casarse. Es decir, todo es accidental y fortuito, menos el dolor y la angustia, que han de ser fijos. |
domingo, mayo 15, 2005
EGOSUM: LA POLLA DE ESGUEVA
| Viernes, 14 de Mayo, 205 LA POLLA DE ESGUEVA Esto me lo contó un amigo que es sexólogo. No va de coña, se llama Amador Amor Amado, el Doctor Amor. Lo que le sucedió, también es verdad, fue lo siguiente: "Un caballero cincuentón, de aspecto muy cuidado, vestido elegantemente con un traje azul marino, corbata y pañuelo en la solapa a juego, gemelos de oro, Rolex, lo demás todo Loewe, se me sentó delante del escritorio, muy digno.Cuando, con la fórmula acostumbrada, le pregunté por el motivo de su consulta, me respondió con una voz muy estudiada: -Doctor, desde que murió mi señora, hace trece años, sufro de impotencia.Analizamos seguidamente la historia de su disfunción eréctil, reactiva a todas luces, y me tendió, antes de que yo se lo pidiese, un pliego de papeles con los resultados de analíticas y exámenes diversos pero todos atingentes al caso, que previamente le había mandado uno de los muchos urólogos a los que visitó. Todo estaba correcto, no había ningún déficit hormonal, trastorno nervioso, anatómico o vascular que determinase una base orgánica para su disfunción sexual. Además, tampoco bebía, ni sufría diabetes. Hermético, las manos alheñadas sobre la rodilla derecha subida sobre la izquierda, escuchó con británica impasibilidad e innegable atención las explicaciones que, según la mejor evidencia disponible, respaldaban, en su caso, una etiología clara y un tratamiento sobradamente demostrado, en la línea de Masters y Johnson. Fui prolijo en detalles y cuando llevaba veinte minutos explicándole, de repente, sin cambiar de cara, levantó la mano derecha como un policía municipal que detiene el tráfico y me dijo, tal cual: -Perdone doctor, con todo lo que me acaba de decir, no sé si es usted un genio o el chalado del siglo. A lo cual, más impasible todavía, respondí yo:-No, aparte de ante un genio, está usted ante la polla de Esgueva. En ese instante se le transmutó el careto en un gesto de perplejidad. -¡La polla de Esgueva! –exclamó un tanto aturdido, como quien contempla un mensaje mesiánico-. ¿Puede decirme doctor, por favor, qué significa eso?. Me levanté y le tendí la mano con gran solemnidad, a lo cual él respondió con un gesto aún más vehemente. Le dije: -Significa que le den por el culo y que tiene usted impotencia para largo.-Buenas tardes doctor. -Las tenga usted, caballero." |
sábado, mayo 14, 2005
viernes, mayo 13, 2005
EL CAZAVAMPIROS
Viernes, Mayo 13, 2005 Egosum: Recuerdo que desde niño me gustaron los asuntos de ultratumba y cuando comencé a crecer, quería ser, en un futuro, cazador de vampiros. Ayer me puse a pensar sobre ello y lo primero que me vino a la mente fue esto:
Después de lecturas de libros antiguos y cogitaciones mil sobre terribles seres de ultratumba, me dediqué a salir después de las doce de la noche, mostrando bien el cuello, por si caía algo, a ver si una bella vampiresa me hincaba el diente y me daba esa otra vida que me apartase de este estercolero. No obstante, nadie me mordió (con ese fin tanto me hubiera dado que lo hubiera hecho un vampireso), y con tristeza acepté que, por lo menos por esa vía, mi vida no iba a cambiar. Sí, vampiros, los míos, ya no hay (si existen o los hubo, están en el pasado o bien escondidos); los que podemos ver son políticos, jefes, empresarios, religiosos, familiares esquivos... Visto el panorama, me voy a dedicar a cazar gilipollas, que hay bastantes. Un amigo dice que proliferan como setas y, por eso, debo ir con cuidado no sea que, en alguna ocasión o por fatal destino, llegue a cazarme a mí mismo. 000O000
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miércoles, mayo 11, 2005
MISTER HYDE GLOBALIZADO
| Miércoles, Mayo 11, 2005 Egosum: Mr Hyde globalizado Este fin de semana, a las cuatro de la madrugada, me asomé al balcón, más por hábito que por el estruendo que llegaba de la calle. Abajo hay un parque donde gente de toda edad se reúne a tomarse las litronas. Grupo de jóvenes, no sé cuantos habría, se partían la cara como energúmenos. Las chicas no se quedaban atrás, las repartían igual o mejores, independientemente del género del “afortunado”. No me he acostumbrado a eso, pese a que se ha convertido en algo consuetudinario, dicen que producto del vacío ético y de la permisividad de los tiempos presentes. Posiblemente haya algo de ello detrás. Sea como fuere, también aumentan ciertas tropelías, algunas de muy graves consecuencias y no es raro ver que una ambulancia se lleva a algún fiambre al valle de los callados. Lo que quería decir, en definitiva, es que mister Hyde se ha generalizado. Ahora no hace falta un complejo bebedizo para hollar la noche envuelto en rabia y apestando asesinato. El egregio inglés es una vaga neblina comparado con el denso común violento de nuestros días. Aún hay quien dice que esto va bien y que es el mejor de los mundos posibles. Los más pusilánimes aseveran que resultaba inevitable. |
martes, mayo 10, 2005
MICROCUENTO: KAFKA
| Martes, 10 de Mayo, 2005 000O000 La fatalidad hace figuras. Mientras tanto, vienes en las tardes de otoño y jugamos a buscarnos. Ya ves, no pregunto nunca por el aliento que convocaba a los relámpagos. Sin el firme respaldo de la evidencias, descubro tarde la irremediable agonía de los huéspedes: no podré adelantarme a las mareas y aterido en el calor de una ropa ajena cualquier orilla es para mí un océano. VICENTE PONCE, Desprecio a la normalidad, en INSTRUCCIONES PARA MIRAR EL SILENCIO 000O000 Franz Kafka: La partida Ordené sacar mi caballo del establo. El criado no me comprendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y monte. A lo lejos oí el sonido de una trompeta, le pregunté lo que aquello significaba. El no sabía nada, no había oído nada. En el portón me detuvo para preguntarme: -¿Hacia dónde cabalga el señor?. -No lo sé –respondí-. Solamente quiero irme de aquí, irme de aquí. Partir siempre, salir de aquí, sólo así puede alcanzar mi meta. -¿Conoce, pues, su meta? –preguntó él. -Sí –contesté yo-. Lo he dicho ya. Salir de aquí, ésa es mi meta. 000O000 Yo buscaba un alma similar a la mía... ISIDORE DUCASSE 000O000 |
lunes, mayo 09, 2005
UN MICROCUENTO:ANTES YO ERA
| Domingo, 8 de Mayo, 2005 Era Común 000O000 ...porque el castillo en el aire habrá que construirlo en alguna parte. ERNST BLOCH 000O000 Luis Britto García: Antes yo era Antes, yo era un ser humano. Tenía acceso a los olores, los colores, los sonidos y las formas, los sabores, ante mí desfilaban las personas, ocurrían las cosas. Se apoderaban de mí las emociones, a veces –no siempre- tenía ideas. Luego, se me ocurrió leer libros, y poco a poco elegí, más que el sonido, la palabra que simboliza el sonido, más que el color, la palabra que simboliza el color, más que el olor, la palabra que simboliza el olor, más que el sabor y el tacto, las palabras que simbolizan sabores y tactos. No conocí personas, conocí sucesiones de palabras estampadas en olorosa tinta que describían personas; elegí no padecer miedo, sino descifrar la narración del miedo; creí pensar, cuando solo conectaba entre sí palabras que describían los pensamientos de otros. Poco a poco los objetos en mi universo se fueron sustituyendo por palabras: la progresión del tiempo, por el sucederse de períodos; mi conciencia de existir, por un vasto olor a papel y a tinta, a veces a grafito, a veces a cueros, a veces a cola. Alrededor de mí construí los muros de libros y al final no sé cómo entré en ellos; me dirigieron, me asimilaron, me absorbieron golosamente, secamente, y yo solo trataba con polillas. Ahora, soy esto. He mirado lo que era mi mano y sólo veo unas palabras que dicen antes yo era un ser humano. No hay antebrazo, sólo veo otras palabras que dicen : tenía acceso a los olores, a los colores. Así, en parcos vocablos, se va agotando mi cuerpo: donde dice poco a poco los objetos en mi universo se fueron sustituyendo, es el ombligo; y la conciencia, la conciencia son las palabras de este párrafo que dicen ahora soy esto, estas líneas en que me defino, sólo palabras, sólo tintas, sólo papeles, yo era un ser humano, concluyo aquí, ahora. Ahora, no soy sensaciones, no soy emociones, no soy ya tripas, algo me ha ocurrido, palabras, nada más que palabras, ahora soy esto. 000O000 Escribimos y escribiremos porque aquello de lo que queremos hablar no está. (¿?) 000O000 |
domingo, mayo 08, 2005
TE PODRIA DAR LA LUZ
Blasco Ibáñez (Valencia), a 7 de Mayo de del 2005
Te podría dar la luz, pero no la luz de mis ojos... Lo mismo sucede con los libros: te los daría, pero no serían los mismos que yo he leído, porque hay una ecuación personal en el hecho de leer, en todo lo que hacemos. Uno y uno son dos, sí, pero no; aunque lleguemos a la misma cifra, queda lo intransferible de la vivencia... Sí, te podría dar mis libros, pero no mi aprendizaje.
Consideraciones suscitadas en plena noche a raíz de un programa sobre cultura islámica. Me emocionó (muchas cosas de ese reportaje me calaron) y por eso lo transcribo.
EGOSUM
sábado, mayo 07, 2005
viernes, mayo 06, 2005
jueves, mayo 05, 2005
MISCELANEA DE LO PERDIDO (1)
| Miércoles, Mayo 4, 2005 Egosum: RECUPERANDO TEXTOS HUIDOS Viernes, 18 de Febrero, 2005 ACE/FÁLICO Impulsos más espesos emergen donde se organizan Eduardo Hervás Llueve –piensa el guerrero ante el foso- y sobre el ancho amanecer de lo infinitamente muerto pisa su caballo. Vicente Ponce, Instrucciones para mirar el silencio 000O000 NOTA DE EGOSUM.- Este relato lo escribí cuando mi madre murió inesperadamente, encontrándose en el ataúd de cuerpo presente, a la espera de que la llevasen a la iglesia después primero y al campo santo después. Mientras me encontraba rodeado de lúgubres personajes, masa infecta, que me daban en su mayoría un pésame no sentido, escribí lo que sigue, en un sobre de una carta de Bancaixa, aquello que me abatía, el dolor y el sentimiento graves del momento, y después lo pulí un poco y ahí est. ELLA –esta OSMIN si que es todo mayúscula- murió en el 97, ya hace ocho años, pero hay esencias del corazón, como ELLAS, que no se olvida; porque tuve dos madres en vez de una (la otra fue mi tía, la hermana de mi madre, pero ya se han ido). Ya ves, lo mismo que Lovecraft. Amores, también tuve bastantes, pero esos van con minúsculas, porque hay Amores y amores. Mater amantísima 1.997 Hace ya bastantes años, me encontraba escribiendo, en aras de un premio literario que nunca ganaría, la biografía novelada de quien, en el siglo XIX y principios del XX, fue llamado el hombre más perverso del mundo, aunque sus seguidores aseguraron que fue el único mago que vio la tierra. Para los entendidos en estas materias su nombre resultará obvio, aunque he de decir que estoy hablando de Aleister Crowley para aquellos, que serán legión, que desconozcan al personaje, su vida y su obra. Tales menesteres los dejaremos de lado, salvo en lo que se refieren a la materia central de este relato, que es experiencia fidedigna de un hecho aciago acontecido al autor de estas páginas. En verdad, se refiere a la pérdida mayor que experimenté en esta vida que me ha sido dada y difícilmente el tiempo podrá atemperar sus consecuencias. Me encontraba en la novela relatando el momento el cual se produjo la muerte de la madre del gran thelemita y, entonces, de modo indefectible, la remembranza de la muerte de la mía se me agolpó como una herida en el corazón. Ambos nos parecíamos mucho, pero éramos sobre todo disparejos en los maternos sentimientos. Crowley odiaba a su madre e incluso sufría repulsión física hacia ella. La mía, fue la rosa más preciada de mi jardín y nunca lloraré bastante la pérdida. Recuerdo ésta como si hubiese sido ayer aunque, en verdad, aconteció hace ya mucho tiempo. Escribí este relato el día mismo de su deceso, mientras ella aguardaba, en su féretro, a la gente que la llevaría primero a la iglesia y después al cementerio. Madre amadísima, mater amantisima. Ella tenía ochenta y un años cuando murió. Me tuvo a los cuarenta y dos y, siendo consciente de que mis padres eran mayores, el paso de los años se volvió para mí una tortura. Sabía que morirían antes que los padres de mis amigos, que el trecho de la vida que compartiríamos sería reducido y preocupado. La Chata se le presentó bajo la forma de una hemorragia cerebral masiva y, contra todo pronóstico, puesto que tenía encharcados los ventrículos cerebrales, tardó seis días en morir. Fue el día nueve de Mayo, a las siete y veinte de la madrugada. Ella cumplía años ese mes, el día seis; en Mayo fallecieron también mi abuela y mi padre; en ese mismo mes, tiempo después, mi tía, mi segunda madre, abandonaría el mundo de los vivos. Mayo viene de maior, el mes de los mayores y ella era anciana cuando se fue, pero yo hubiera dado media vida para hablar con ella solo unos minutos más. Cuando sobreviene la muerte, siempre falta tiempo, cosas por decir, cosas por hacer. El coma inmisericorde alentaba en mí una esperanza vana. Desmadejada en la cama, sin arreglar, sin pintar, sin acicalamiento ninguno, golpeada por la enfermedad y ante la proximidad del fin, se la veía como realmente era: mayor, ajada, con los estigmas de aquellos que han sido injustamente tratados por la vida, mancillados en su bondad, traicionados en sus esperanzas. El día anterior a su muerte la besé en su boca inexistente, muchas veces, como hizo ella una vez, cuando fui hombre, cuando llegué a la edad de los varones; un beso maternal de aprobación y orgullo, tal vez un primer beso de amor. La besé. Puso mis labios angustiados, bañados por las lágrimas, en aquella cavidad estertoreante, en aquellos dos labios resecos, como líneas torcidas, y repetí mil veces a su hipotética vida que la amaba absolutamente; se lo dije al oído, en un susurro a la cara, quebrándoseme la voz, levantándole los párpados y escrutando sus ojos azules y claros todavía, aunque con el brillo de la vida casi, como si me oyese, como si me estuviese viendo. Entonces ella recuperó el sentido, la sonda cayó de su nariz y sus ojos lloraron, mientras me cogía la mano. Después, su mano enteca y maltratada por la artrosis, acarició mi mejilla. Fue cuando me desplomé y me abatió el llanto desgarrador. Nunca antes me sentí tan amargo, tan desesperado, tan solo, tan desamparado, sobre todo cuando ella se apagó de nuevo, hundiéndose en las sombras de la inconsciencia. Seguí despidiéndome de ella, después de agradecerle el don aciago de la vida, de susurrarle que siempre la tendría en el corazón, de prometerle que nunca la olvidaría y que nos volveríamos a ver, más allá de este espacio y este tiempo, en un futuro no terrenal, al otro límite de la vida. Una vez más la volví a mirar con detenimiento. Vi lo vieja que era, su decrepitud y su extenuación, y odié profundamente el paso indefectible de los días, aquella patética condición humana. Al amanecer siguiente aconteció, al alba, como en la canción de Aute, la hora de los amantes abandonados y de las pérdidas definitivas. Oí aquel último suspiro, el postrer aliento, el rûah de los judíos: fue como un soplo leve, tibio y breve, ante mí, ante mi cara, cara a cara, mi mirada centrándola toda porfiadamente, para aprehender su último momento, aquel momento definitivo del adiós y del paso al más allá. El empuje vital de su pobre cuerpo ya no era suficiente y algo pareció irse con su soplo último, algo que se le iba a otro lugar, el alma quizás y se liberaba. Después, apenas un minuto después, parecía que la muerte no la hubiera implicado, diríase que estaba dormida, que fuera a abrir los ojos de un momento a otro y mirarme. Sin embargo, estaban los hechos, los empresarios de pompas fúnebres, el tráfago de vecinos, conocidos y familiares. No quedaba otro remedio, ella se había muerto y yo tenía que seguir viviendo, aunque no me apeteciera ese futuro de amarillenta nada. Me sintió amedrentado entonces por la tirria de los días por venir y, aunque intenté darme ánimos, convencerme de que la vida continuaba y tenía que tirar del carro, el ánimo no me secundó. Después vino la misa, después de la misa la procesión y, finalmente, el cementerio unánime. Las lágrimas, los mensajeros de su vacío y de su ausencia, vinieron después, cuando me encontró en la casa con mi tía, quien solo pudo asistir a la misa de difuntos, cuando la pena golpeaba fuerte. Decían ellas que nací con los ojos abiertos mientras mi madre me miraba, como un tributo por el hijo ciego que había muerto dos años antes de su alumbramiento. También estuvimos frente a frente cuando murió, mis ojos en los de ella cerrados, que velaban el alma viva. Nos miramos cuando nací y nos miramos también cuando me dejó in terris. Posteriormente, de manera constante, desde el día siguiente al entierro hasta el del final indefinido, deseé irme, donde él sabía muy bien, donde moraban los muertos, donde se levantaba mi castillo tenebroso. Dijo Nietzsche que la recompensa final de los muertos consistía en no tener que volver a morir. 000O000 |
LAS ANECDOTAS DEL DR.AMOR: LA ANORGASMICA PRETERNATURAL
Egosum: La anorgásmica preternatural Un día una mujer me llamó a causa de una disfunción sexual femenina, concretamente una anorgasmia primaria, es decir, que nunca, en toda su vida, ni mediante la utilización de cualquier medio de estimulación había conseguido llegar al clímax. Al otro lado del teléfono, su respiración disneica, su tono apagado y vacilante, y sus múltiples pausas indicaban que se encontraba en un gran estado de nerviosismo. Le dije que tratase de tranquilizarse, que intentase respirar lento, que al fin y al cabo se trataba de un consejo, el cual le daría muy gustoso. Añadí que sentirse tenso aunque fuera por teléfono era una reacción muy frecuente en las personas que llamaban a este tipo de consultas. Le contesté a las preguntas habituales y le hablé genéricamente de la anorgasmia, de sus tipos, de sus causas y de las posibilidades de tratamiento, insistiendo en que en el caso de la secundaria - aquella persona que sí había experimentado el orgasmo por anterioridad a la fecha en que, por motivos concretos, le resultó imposible-, el resultado era bueno, pero más largo y trabajoso, en algunos casos inclusive incierto, en el tipo primario de falta total de respuesta orgásmica. En definitiva, que le hablé, en algunos casos bastante prolijamente, de los asuntos que la preocupaban, la alenté y ella siguió todavía con una quejumbre densa sobre su problema y las esperanzas de superación del mismo. Entre pitos y flautas, me tuvo media hora al teléfono, yo comenzaba a las cuatro y faltaban cinco minutos para que el primer paciente del día, recuerdo que era puntualísimo por lo demás, llamase al timbre. Le repetí sus posibilidades terapéuticas y que ahora quedaba en sus manos tomar una decisión. Entonces me dijo, siempre muy educada, pero pontificando: -Ay doctor, no digo que usted no tenga razón, pero yo estoy segura que lo mismo es un castigo, algo que se escapa del mundo normal, tal vez un karma negativo, el castigo que ahora tengo que pagar por algo muy malo que no recuerdo y que debí hacer en una vida pasada. Tomé aire y le contesté con mi mejor timbre: -Entonces, llame a Rappel. |
TEXTOS HUIDOS Y RECUPERADOS
| Valencia, Viernes, Mayo 4, 2005 Egosum: Crane y Anima Vili 000O000 Domingo, 20 de Febrero, 2005 “En el desierto, vi una criatura, bestial que, acuclillada en el suelo, tenía su corazón entre las manos y comía de él. Dije : “¿Es bueno, amigo?.” Y él contestó. “Es amargo...,amargo, pero me gusta porque es amargo y porque es mi corazón”. Stephen Crane, cit., Stephen King, Four past midnight, 1.966. 000O000 Anima vili A raíz del texto de ayer, Barbies Kyllers, y atendiendo a ciertos aspectos preocupantes de nuestros días, he recordado esta mañana un artículo que publicó mi amigo Martín -el autor del Mal de nuestro tiempo, que presentamos días atrás-, titulado “Anima vili”, en su página de las Consideraciones de un noctámbulo. Si bien refleja un punto de vista, hay elementos en que todos podremos estar de acuerdo, reflejando por lo demás sus palabras las consecuencias de una situación que se está degenerando a pasos agigantados y para la cuna, como poco a medio plazo, no se ve el final. Dice así: “A través de los celajes de mi indignación -que, me temo, a poco tardar se ha de convertir en indiferencia-, he consultado mi bola de cristal, que cifra el total de mis dudas, de mis inseguridades, pero también de mis certezas. He visto multiplicidad de problemas y, mucho me temo, ninguna solución viable. Quizás las haya, pero yo no las capto y las que se prefiguran en mi mente o bien son extremas o utópicas. Además un explicable mecanismo (porque lo conozco demasiado bien), ha susurrado en mi mente aquello del oráculo del Delfos, del “nada en exceso” o el análogo, recurriendo al latinazo, in medio stat virtus. Ineluctablemente, siempre que se habla de excesos, pensamos invariablemente en los placeres materiales y, con ellos a la cabeza, el sexo. Aunque después todo se hará más explícito, bien podemos anticipar aquí que, quien escribe piensa, que cada cosa tiene su tiempo, su punto de maduración, el momento más idóneo y que, también, los sentimientos pesan. Algunas plumas, como la de José Antonio Marina, por citar un caso, se han hecho eco del problema con el que tiene que enfrentarse la juventud. El agravamiento del mismo es que no se lo plantean como un problema, hasta que las consecuencias aparecen. Un factor determinante de esta problemática está en la influencia de los medios masivos de comunicación, con su gran carga sexual, de manera que nuestra sociedad y nuestra cultura, también nuestros comportamientos, están cada vez más sexualizados. En la cultura occidental, lo cual me parece un adelanto, un avance evolutivo si se quiere, hemos sentimentalizado el sexo a lo largo de los siglos. Moralinas aparte, pienso que el amor suele llevar a sexo, pero el sexo difícilmente llevará a este sentimiento. Para mí, el amor sigue siendo muy importante y, de él, el sexo es su lado físico. Con lo que nos vemos cada vez más es con la genitalización de la sexualidad (incluso “está de moda practicar sexo”), el deseo de disfrutar directamente la sexualidad, como experiencia no sentimentalizada, por el mero placer. Efectivamente cada cual es libre de hacer lo que le plazca, pero esa forma de actuar ha sido la típica masculina, su patente, “la exclusiva masculina del placer”. Entre estas cosas y otras, parece que el resultado producido no ha sido muy satisfactorio. Así mismo, se ha dicho con acierto, que el sexo se ha convertido en el último rincón verde (the last green corner, en el original), en lo más próximo a la felicidad que uno puede conseguir, pero en realidad en su espejismo, porque el mundo real es mucho más complicado, difícil e ingrato para que ese vano reflejo acabe teniendo mucho sentido. Después puede penarse en las consecuencias, como sexoadicciones, embarazos adolescentes, aumento de las enfermedades de transmisión sexual, pérdida de interés por las cosas y de la motivación de logro por saciaciones demasiado tempranas de impulsos básicos, etc. En definitiva, todo es cuestión de educación y de elección personal, la cual, para ser libre, debe estar respaldada por mucha información y, por supuesto, de madurez. Una educación demasiado permisiva tampoco es real y ahí fallan muchas cosas, sobre todo la familia, las relaciones amígales, los medios de comunicación de masas, la escuela, los gobiernos, nosotros mismos... Como casi siempre, tampoco sé qué solución tendrá ese problema “invisible” o, si meramente, habrá alguna. Para algunos, obvia el decirlo, todo esto no representa ningún problema. El tiempo dirá. Como anoté al principio de este pliego, pienso seriamente que todas las cosas en la vida tienen su tiempo (la iniciación sexual, el convivir con alguien, el tener hijos, el estudiar una carrera o iniciarse en un oficio, el viajar, quizás también el ser rebelde o el ser conservador, etc.) y que los sentimientos pesan; eso era lo que, en definitiva, quería decir. Terminaré alterando la frase lapidaria de Oscar Wilde: a fe mía, la moralidad es la única nota de color en el mundo moderno. Él, Oscar, escribía “el pecado”. En un caso y en otro, efectivamente, las motivaciones son distintas.” Lo de anima vili es una expresión clásica -poco utilizada ya incluso donde antes fue habitual- que, en el campo de la medicina y de la biología, se empleaba para hacer referencia a los estudios en animales filogenéticamente inferiores al hombre. Su utilización en el contexto de lo anterior queda así claro. |
miércoles, mayo 04, 2005
Egosum: EL ORIGEN DEL HOMBRE
| Miércoles, Mayo 3, 2005 Egosum: El origen del hombre -Ah.. –dijo cuando se sorprendió. -Eh... –dijo cuando se contrarió. -Ih... –dijo transido por la histeria -Oh... –dijo cuando la emoción le embargó. -Uh... –dijo cuando se atemorizó. A, e, i o,u... dijo él, dijo el hombre, dije yo. |
Egosum: NUEVOS TEXTOS HUIDOS Viernes, 18 de Febrero, 2005 Nota de Egosum: Como hoy la luna me llama y no podré agregar ningún post hasta el sábado muy tarde (que en realidad será domingo), añado estos textos para seguir el hilo con cierta regularidad. Dentro de unas horas me iré “donde pacen mis rebaños, donde se levantan mis tiendas doradas”. Para vosotros os deseo que seáis felices sobre la tierra “hasta que el sol se apague y la luna muera” (esto último es de Tolkien, El señor de los anillos). 000O000 Mi ciudad es tierra, cielo, quizá el mar y atardeceres. Siempre un efecto de luz y memoria. Tus manos y un pequeño dibujo que me acompaña y me sostiene en el inevitable duelo de las despedidas. Los libros, las palabras, la dificultad de la escritura, el destierro fértil, el placer desinteresado, los amigos y tantas citas solitarias. Ninguna calle y todas las esquinas. Ningún lugar y la noche de océanos sugeridos. La rutina y sus secretos. Un pájaro ciego, un triángulo de rumores, ejercicios de hastío y las palmeras. Mi ciudad es tu mirada y la constancia presentida que se hurta a los múltiples requerimientos de la ira. Pero también es mi infierno y mi desdicha, el horror y la tormenta, un bosque sellado que se convierte, poco a poco, en una trampa de silencios : el cuerpo, la duda y la distancia. Vicente Ponce, “Hielo en los alrededores de la palabra”, en Instrucciones para mirar el silencio. 000O000 Barbies Kyllers Ricardo y Pedro huían de aquel mundo detestable mediante el estudio en la soledad de su biblioteca pero, a la postre, al cabo de tres días de aislamiento, se veían en la necesidad de salir a cenar fuera, de sentirse rodeados de lo que llamaban impura humanidad, de ver y oler el perfume de la niñas fáciles y de las maduras desechables, ingredientes de ese mundo que, unas horas después, detestarían de modo indefectible, hasta dentro unos pocos días, cuando el ciclo volvería a empezar. Ricardo y pedro, nuestros singulares hermanos de Evas presurosas, con los que estuvimos hace unos días, me contaban casi siempre variaciones de un mismo tema, que les preocupaba sobre manera, lo mucho que se había perdido, que ahora la gente ya no se enamoraba, que había mucho materialismo, que el mundo acabaría mal, A pesar de su pesimismo antropológico, no infundado por cierto, pertenecían a esa estirpe en extinción que vivimos los buenos tiempos del barrio, cuando había locales donde hablar, tomar algo y comunicarse; uno podía presenciar actuaciones en vivo, alguna tertulia literaria, o escuchar a un poeta recitar su obra o simplemente la gente se reunía para comunicarse, para hablar de sus penas, de sus trabajos y días, de sus alegrías... A ahora eso ha cambiado, ya no existe: hay lugares para emborracharse, perder el tiempo y sobre todo, hacer el ganso. Eso decían, entre irritados y taciturnos, señalando que yo también representaba ya un vestigio de aquellos días “gloriosos”. Bueno, después me contaron lo que les sucedió el fin de semana anterior. A eso de las cuatro de la madrugada, después de cenar y tomarse más de un trago, decidieron terminar la parranda en una discoteca, una cualquiera, del barrio, a cuatro pasos de donde estaban, un lugar impersonal, casi tenebroso, agobiante, donde una pléyade de buscones y busconas se afanaban como enjambre alcoholizado y acéfalo a la captura de la putrescente alma gemela y zombi con la cual acoplar el destino hediondo de aquella nocturnidad venusiana e infame. Acodado en la barra, envuelto por aquella música inconexa y estúpida, sin ritmo ni contenido, como salida de una jaula de grillos histéricos, Ricardo se dejaba llevar por imágenes que le parasitaban la cabeza. A veces se veía como un antropólogo sideral estudiando in situ el comportamiento de una tribu de alienígenas dementes, o bien el artífice de una matanza, con una mágnum en cada mano, vaciando cargadores inagotables sobre la masa danzarina y gris. Volvió a la realidad y dio otro sorbo a su escocés con cola. A Pedro no se le veía cerca, estaría meando o dándose una vuelta por la sala, a la búsqueda de algún espécimen con el que saciar, al menos, el mirar calenturiento. Entonces, una muchachita casi puberal, se le acercó contoneándose y con voz atiplada, y de buena cuna, le dijo si quería follar. -No, es que soy musulmán. No como cerdo. Creyó que ella le había entendido, porque ipso facto la vio alejarse y confundirse con la turba de bailarines empastillados, agitando la rubia y larga cabellera, moviendo como electrificada el cuerpo insinuante y efebo. Ricardo se sintió aliviado. A esas horas de la noche no le apetecía eso y, además, por múltiples razones, no debía: ante todo, valoraba demasiado su vida. 000O000 |
Fernando Iwasaki: Monsieur le revenant Todo comenzó viendo televisión hasta la medianoche, en uno de los canales por cable que solo pasan películas de terror de bajo rendimiento.Luego vinieron el desasosiego y los bares de mala noche, las borracheras vertiginosas y las cofradías siniestras de la madrugada. Por eso perdí mi trabajo, porque dormía de día hasta resucitar en la noche, insomne y hambriento. No es fácil convertirse en un trasnochador cuando toda la vida has disfrutado del sol y de los horarios comerciales, pero la noche tiene sus propias leyes y también sus negocios. Así caí en aquella mafia de hombres decadentes y mujeres fatales. Malditos sean. Siempre regreso temeroso de las primeras luces del alba para desmoronarme en la cama, donde despierto anochecido y avergonzado sobre vómitos coagulados. Tengo mala cara. Me veo en el espejo y me provoca llorar. Lo del espejo es mentira. Lo de los crucifijos también. |



































