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Un,dos,tres... CUENTOS

Cuentos y textos diversos de Egosum y otros WEBS PROFESIONALES: http://clinica-psicomedica.iespana.es http://alario1.blogspot.com http://nohaymentesincerebro.blogspot.com

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Nombre: Salvador Alario Bataller
Lugar: Valencia, Valencia, Spain

Un cordial saludo: Aunque tengo inéditas bastantes novelas y cuentos, lo que sigue representa lo que he publicado hasta la fecha (en Grafein y promolibro ), además de "La conciencia de la bestia" (finalista del Premio Planeta en 1997 y autoeditada, como las demás obras en lulu).

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viernes, marzo 31, 2006

de Desconocido

SLAWOMIR MROZEK: NO TODAS LAS COSAS SON LO QUE PARECEN

Slawomir Mrozek
Realidad realista

Un día que estaba leyendo el periódico con el perro tumbado a mis pies, sonó muy cerca el maullido de un gato. Me extrañó, ya que no tengo gato en casa. Miré al perro, pero no reaccionaba, al parecer no lo había oído. ¿Sería posible que no lo hubiese oído?. No. ¿Fingió entonces no oír?. Es absurdo, por qué iba a fingir. Entonces,. ¿por qué se sonrojó?.
Habría olvidado este incidente si unos días más tarde, durante un paseo, mi perro no se hubiese subido a un árbol. Cuando se dio cuenta de que lo observaba, bajó y se acercó a unos perros. Estos, sin embargo, lo trataron con hostilidad.
A pesar de todo, aquello no probaba aún nada en absoluto. Al fin y al cabo, trepó sólo un poco y la hostilidad de los perros podía deberse a otras causas.
Lo llevé al veterinario.
-Examínelo, por favor, quiero saber si es un perro o un gato.
-Hoy ya no recibo, vuelva otro día.
-¿Cuándo?.
-No sé, estoy muy ocupado.
¿Se pensaría que me había vuelto loco?. Quizá la realidad no sea tan unívoca como nos parece. Yo con este tipo de cosas no quiero problemas, así que vendí el perro y me compré una mona.
Al día siguiente, la mona desapareció. La encontré después de una larga búsqueda. Estaba sentada en mi butaca leyendo Phänomenologie des Geistes de Hegel.
Esperaré a que acabe de leer el libro y después lo discutiremos. Eso, si resulta que yo no soy ella ni ella, yo.

martes, marzo 28, 2006

de Desconocido

sábado, marzo 25, 2006

LOVECRAFT CONTRA EL MUNDO

H. P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida
por Michel Houellebecq

Tal vez el siglo XX perviva como una edad de oro de la literatura épica y fantástica, una vez que se hayan disipado las mórbidas brumas de las vanguardias desvaídas. Ya ha permitido la emergencia de Howard, Lovecraft y Tolkien. Tres universos radicalmente distintos. Tres pilares de una literatura de los sueños, tan despreciada por la crítica como aclamada por el público. Pero eso no importa. La crítica siempre acaba reconociendo sus equivocaciones; o, más exactamente, los críticos acaban muriéndose, y otros críticos los sustituyen. Así, después de treinta años de desdeñoso silencio, los “intelectuales” han empezado a leer a Lovecraft. Su conclusión ha sido que el hombre tenía una imaginación realmente asombrosa (había que explicar su éxito de algún modo), pero que su estilo era lamentable.Un poco de seriedad. Si el estilo de Lovecraft es lamentable, podemos concluir alegremente que el estilo no tiene la menor importancia en literatura, y pasar a otra cosa. Este estúpido punto de vista es, sin embargo, comprensible. Hay que reconocer que Lovecraft no comparte esa concepción elegante, sutil, minimalista y contenida que, por regla general, gana todos los sufragios. Aquí tenemos, por ejemplo, un extracto de Prisionero de los faraones: “Vi el horror de la cara más terrible de la antigüedad egipcia, y descubrí la monstruosa alianza que la unía desde siempre con las tumbas y los templos de los muertos. Vi procesiones fantasmales de sacerdotes con cabezas de toro, halcón, gato e ibis, que desfilaban interminablemente por laberintos subterráneos y titánicos propileos junto a los cuales el hombre no es sino un insecto, y ofrecían sacrificios innombrables a dioses indescriptibles...”.No cabe duda de que tales fragmentos, hinchados y enfáticos, son una piedra con la que tropieza cualquier lector culto; pero debemos observar de inmediato que esos pasajes extremistas son también los preferidos de los auténticos aficionados. En este registro, nadie ha conseguido igualar nunca a Lovecraft. Se ha tomado prestada su manera de utilizar los conceptos matemáticos, de precisar la topografía de cada lugar del drama; se ha continuado su mitología, su imaginaria biblioteca demoníaca; pero nadie se ha atrevido jamás a imitar esos párrafos en los que pierde toda contención estilística, en los que adjetivos y adverbios se acumulan hasta la exasperación, en los que deja escapar exclamaciones de puro delirio, como “¡No! ¡Los hipopótamos no deberían tener manos humanas ni llevar antorchas!”. Y, sin embargo, ahí está el verdadero objetivo de la obra. Incluso podemos decir que la construcción de los “grandes textos” lovecraftianos, a menudo sutil y elaborada, no tiene otra razón de ser que preparar los pasajes de explosión estilística.Lo que enfrenta a Lovecraft con los representantes del buen gusto es más que una cuestión de detalle. Lo más probable es que HPL hubiera considerado fallido un relato en el que no se pasara de la raya al menos una vez. Lo cual puede comprobarse a contrario en el juicio que emite sobre un colega: “Tal vez Henry James sea un poco demasiado difuso y delicado, acaso esté un poco demasiado acostumbrado a las sutilezas del lenguaje como para crear un horror realmente salvaje, capaz de devastarlo todo”.Un hecho tanto más notable por cuanto Lovecraft fue durante toda su vida el prototipo del caballero discreto, reservado y bien educado. No era en modo alguno la clase de hombre que va contando horrores o delira en público. Nadie lo vio jamás enfurecerse; ni llorar, ni echarse a reír. Una vida reducida al mínimo: todas sus fuerzas vivas se transfirieron a la literatura y a los sueños. Una vida ejemplar. Howard Phillips Lovecraft es un ejemplo para todos los que quieren aprender a malograr su vida y, llegado el caso, a triunfar con su obra. Aunque esto último no está garantizado. A fuerza de practicar una política de total no compromiso con las realidades vitales, uno se arriesga a caer en una apatía completa e incluso a dejar de escribir; y eso es justamente lo que estuvo a punto de pasarle a Lovecraft en varias ocasiones. Otro peligro es el suicidio, que hay que aprender a sortear; Lovecraft tuvo siempre a mano, durante varios años, una botellita de cianuro. Puede ser un truco enormemente útil, siempre que uno aguante el tipo. Lovecraft lo aguantó, no sin dificultades.La primera, el dinero. HPL encarna el desconcertante caso del individuo pobre y desinteresado a la vez. Aunque nunca se hundió en la miseria, tuvo apuros económicos toda su vida. Su correspondencia revela dolorosamente que todos los días tenía que andar mirando el precio de las cosas, incluso de los artículos más básicos. Nunca tuvo medios para hacer un gasto importante, como comprar un vehículo o pagarse ese viaje a Europa que tanta ilusión le hacía. El grueso de sus ingresos provenía de sus trabajos de revisión y de corrección. Consentía en trabajar por tarifas extremadamente bajas, incluso gratis si se trataba de amigos; y cuando no le pagaban una factura, no solía atosigar al acreedor: no era digno de un gentleman comprometerse por culpa de sórdidas historias monetarias, ni mostrar una preocupación demasiado viva por sus propios intereses. Por lo demás, disponía de un pequeño capital procedente de una herencia, al que fue dando pellizcos a lo largo de toda su vida, pero que era demasiado reducido para proporcionarle otra cosa que dinero de bolsillo. Es conmovedor comprobar que, en el momento de su muerte, su capital está casi a cero; como si hubiera vivido el número exacto de años que le habían concedido su fortuna familiar (bastante pobre) y su propia capacidad para el ahorro (bastante grande). En cuanto a sus obras, no le reportaron prácticamente nada. De todos modos, no le parecía conveniente hacer de la literatura una profesión. Según sus propias palabras: “Un caballero no intenta darse a conocer, lo deja para los egoístas arribistas y mezquinos”. Claro, quizá sea difícil apreciar la sinceridad de esta declaración; puede parecernos producto de un enorme tejido de inhibiciones, pero al mismo tiempo hay que considerarla como la aplicación estricta de un código de conducta caduco al que Lovecraft se aferraba con todas sus fuerzas. Siempre quiso verse como un gentilhombre de provincias, que cultiva la literatura como una de las bellas artes, para su propio deleite y el de algunos amigos, sin preocuparse por los gustos del público, los temas de moda o cualquier otra cosa por el estilo. Un personaje semejante ya no tiene cabida en nuestras sociedades; él lo sabía, pero siempre se negó a tomarlo en consideración. Y, de todas formas, lo que lo distinguía del verdadero “gentilhombre de campo” era que no poseía nada; pero tampoco quería tener eso en cuenta.

Houellebecq

martes, marzo 21, 2006

PEQUEÑAS EDITORIALES

LA EVOLUCIÓN DEL SECTOR DE LOS LIBROS
Pequeño gran editor

Decenas de editoriales independientes han nacido en España en los últimos añosLos nuevos editores topan con problemas de distribución y visibilidad de sus obras.

XAVI AYÉN - 19/03/2006Barcelona

La bibliodiversidad del ecosistema literario español parece garantizada, al menos de momento, gracias a la benéfica irrupción de diversos microorganismos editoriales que, en los últimos años, han generado algunos títulos de gran calidad y demostrado que existe un espacio más allá de la oferta de los grandes grupos e incluso de las editoriales independientes medianas que a muchos de ellos les sirven de faro. La historia de la mayoría de estas empresas, a menudo compuestas por una o dos personas, es la de una vocación que pugna frente a los imperativos del mercado que concentra sellos y puntos de venta. Aunque hay decenas de nuevas microeditoriales en España - el editor Jorge Herralde ha bautizado a sus impulsores como "los insumisos"-, ofrecemos aquí un recorrido no exhaustivo por algunas propuestas.
EL PORQUÉ DE LAS COSAS. Julieta Leonetti, responsable de la editorial Poliedro, señala que "lo que está sucediendo ahora en España ya ocurrió antes en Inglaterra y otros lugares que sufrieron la concentración editorial: los grandes grupos se plantean el libro como un elemento más de unos negocios globales basados en el entretenimiento, y eso deja huecos para pequeños editores con otra idea de la literatura. Además, las concentraciones y reducciones de personal han dejado a grandes cabezas del sector fuera del mercado de trabajo. Yo comparo nuestras editoriales con las pequeñas boutiques y negocios ocurrentes que surgen en el Born, mientras que las tiendas de lujo ocupan el paseo de Gràcia, donde ofrecen lo mismo que en todo el mundo". Para Enrique Redel, de Funambulista, la clave de la proliferación actual es que "uno se puede montar perfectamente una editorial en casa, con dos ordenadores y una línea de ADSL". Valeria Bergalli, de Minúscula, apunta: "El término microeditorial no me gusta porque pone el acento en el tamaño, y lo determinante de una editorial es su catálogo. Pero es cierto que las estructuras pequeñas y ágiles son también las más innovadoras". Francisco Villegas, el editor de Ellago, es el más contundente: "Los grandes grupos no se dedican a la literatura; ese espacio lo ocupamos los medianos y pequeños". Mauricio Jalón, responsable de la editorial vallisoletana Cuatro, fundada en 1996 y que publica dos títulos al año, afirma que "la nuestra es una labor importante, de investigación, de recuperación de autores y de creación de un espacio expresivo más personal". Carola Moreno, de Barataria, cree que el sector se enfrenta "al problema de la paulatina desaparición de las librerías tradicionales, nuestro espacio natural, y la aparición del libro mercancía hecho por autores fabricantes que editan profesionales del marketing y se vende en supermercados para lectores mediatizados".
LA FÓRMULA SECRETA. La mayoría de los editores coincide en apostar por la especialización. José Pons, de Melusina, argumenta: "Nuestra línea es el ensayo de fondo. En un momento en que está de moda la temática del instante, apostamos por la profundidad. Y eso es recompensado a largo plazo, por ejemplo cuando autores difíciles de vender como Elfriede Jelinek o Harold Pinter han obtenido el Nobel". Milena Busquets, de RqueR - editora de Maitena-, se está centrando cada vez más en "temas relacionados con la mujer, me he dado cuenta de que es lo mío". Miguel Salarich, de Inédita, empezó con la historia bélica, "un segmento que nos aseguraba no ventas muy altas, pero sí un público fiel y sostenido". Redel, de Funambulista, ha encontrado su filón en los clásicos, como James, Kafka o Proust - de los que incluso ha descubierto inéditos en castellano-, y opina que "todos intentan crear lectores, pero nadie se fija en los que ya existen. La tradición occidental clásica funciona bien". En cambio, Jordi Fernando, de Meteora, cree que "la narrativa cuesta porque tropiezas con los grandes grupos. A nosotros nos han ido muy bien las biografías, como la de Lola Anglada o la de Josep Maria Jujol". La especialización en el cuento ha convertido a la madrileña Páginas de Espuma en un referente. Su editor, Juan Casamayor, explica que "ciertos escritores consagrados publican los cuentos con nosotros y las novelas con grandes grupos". Alpha Decay, por su parte, apuesta por un ensayo de tono contracultural, en una época imbuida del "espíritu de Porto Alegre".
LA AMENAZA DEL CIERRE. Los microeditores son, en muchos casos, como los equipos de fútbol que luchan por la permanencia en su categoría. Algunos sellos ya han fallecido en el intento, como Alternarrativa (2002) o Metáfora (2000-2003). Luis Solano, de Libros del Asteroide, sentencia: "El tiempo acabará con muchas pequeñas editoriales. Se asumen más riesgos que en otros negocios". Salarich, de Inédita, reconoce que "vas siempre con el agua al cuello. Ahora tenemos una buena facturación pero el auténtico riesgo es aumentar la plantilla y, con ella, los gastos fijos. Ése va a ser uno de los grandes errores que veremos en el futuro: editoriales pequeñas que han crecido en estructura y han aumentado gastos no resistirán una baja en la facturación".
EL FANTASMA DE LA DISTRIBUCIÓN. Para Luis Solano, "lo que distorsiona el ecosistema es la enorme cantidad de títulos que salen al año. Eso impide al librero y al periodista discriminar, ya no digamos al lector. Pero la superproducción es tanto de los grandes como de los medianos". Para Francisco Villegas (Ellago), "en España el mundo del libro tiene un espíritu predemocrático, la distribución tiende a ser copada por dos o tres grupos". Sin embargo, Fernando Pardo, de La Liebre de Marzo, cree que "lo clásico es sentirse víctima de la distribución, pero es lógico: los grandes tienen muchos títulos y eso hace que los distribuidores los cuiden muy bien, son sus mejores clientes. Nuestra mayor propaganda es el boca a oreja. Y nuestro espacio, las librerías especializadas, y las nuevas fórmulas: internet, centros de yoga... Hay que buscar otros canales". Carola Moreno, de Barataria, certifica: "Muchas excelentes editoriales murieron extenuadas por la imposibilidad de llegar a sus potenciales lectores".
CARRERA DE OBSTÁCULOS. Jordi Fernando, de Meteora, dice que "nuestro principal problema es poder aparecer en público, que las librerías nos mantengan más de dos meses en las estanterías, porque no tenemos las herramientas para hacer una promoción descomunal que permita vender mucho en tan poco tiempo". Moreno apunta también "la dificultad de encontrar financiación. Es imposible montar o mantener una editorial si no se cuenta con un buen patrimonio, socio capitalista o buenos padrinos. Es el problema del pequeño empresario de este país: la banca sólo da dinero a quien tiene dinero". Para Moreno, "un obstáculo muy relacionado con esto es la dificultad de acceder a los autores con gran tirón, que se adjudican a grandes editoriales aunque sus descubridores hayamos sido pequeños editores, que a veces actuamos como cantera de grandes editoriales".
¿LOS FUTUROS ANAGRAMA Y TUSQUETS? Medio en broma medio en serio, varios de los editores que aparecen en este reportaje señalan el hecho de que tres de las grandes editoriales independientes del país - Anagrama, Tusquets y Acantilado- "no cuentan con un heredero", lo que les hace soñar con perspectivas de futuro. "Nosotros somos los independientes fuertes del futuro", afirma Villegas. Aunque Luis Solano duda: "Cuanto más pequeña sea una editorial, más independiente será. Si tienes 25 personas en plantilla, para subsistir tienes que vender un determinado número de libros, y eso condiciona tus decisiones. Dicho esto, creo que mis libros pueden llegar a vender tanto como los de Planeta, Tusquets o Anagrama, porque son mejores, pero ahora todavía no gozo de la misma confianza que ellos". Enrique Redel cree que el hecho de que las editoriales barcelonesas medianas se hayan convertido en un referente es porque "la filosofía editorial madrileña, salvo Alfaguara, está muy politizada: son editores de la vieja guardia, que en las reuniones del gremio están todo el día reivindicando. Los editores jóvenes somos más ´a la catalana´, es decir, lo nuestro es puramente estético, sin ninguna reivindicación política detrás".
OTROS EJEMPLOS. Similares méritos que algunas de las editoriales citadas poseen, por ejemplo, la joven Reverso, nacida en el 2004 y dirigida por Ana Nuño y Carla Palacio, que intentan ofrecer títulos que "no llegan a las mesas de las librerías, no por falta de méritos, sino porque otras consideraciones, ajenas a la calidad e interés de las obras, se interponen entre la voluntad del editor y el deseo del lector". Antonio Ramírez, el librero de La Central, cosecha notables éxitos con su sello en catalán Arcadia. Diéresis, nacida en el 2004 bajo la dirección de Teresa Amiguet y José Ángel Martos, mantiene una doble línea temática, la actualidad tratada "desde un prisma agudo e irónico" y títulos guía sobre ocio en Barcelona. Ático Ediciones, por su parte, es la propuesta de Manuel Valls, que ofrece "libros diferentes", como las novelas No te enfades conmigo (andanzas íntimas de una treintañera en Barcelona), de Nadine Velasco, o La moda mata (pero no engorda),peripecias de un editor de moda workaholic y fashion victim.Ópera Prima lleva más de diez años dando a conocer nuevos narradores, y DVD Ediciones cumple un decenio con el Autorretrato en espejo convexo del poeta John Ashbery. La mexicana Sexto Piso - premiada en Londres como mejor editorial joven- se ha instalado en España. Y el editor Jacobo Siruela ha iniciado, junto con Inka Martí, la aventura de Atalanta.
Un magma multiforme (con otros nombres destacados, como Litera Books, Arena Libros, Maldoror, Gañir...) en el que algunos, como Diana Zaforteza, de Alpha Decay, echan en falta una unidad de acción: "Deberíamos comunicarnos más y enfrentarnos a las dificultades juntos. Tengo la impresión de que la gauche divine unía más a los editores, del mismo modo que los unía la censura. A nosotros nos une la censura del mercado...".

sábado, marzo 18, 2006

R.L. Stevenson

STEVENSON: CUENTOS INÉDITOS

De jrnCalo:
http://elpoetamultimedia.blogspot.com

Cuentos inéditos de Stevenson:
"El Relojero y El simio cientifico"

Cuando en 1894 las Fábulas de Stevenson vieron postúmamente la luz, el excesivo celo de un amigo impidió la publicación de las dos más burlonas, “El relojero” y “El simio científico”. Sin embargo, el que los manuscritos estuvieran numerados sugiere, según su descubridor, Ralph Parfect, que las encontró en la Universidad de Yale, que “el autor deseaba que sí aparecieran”. El Cultural los publica hoy por cortesía de la Biblioteca Beinecke, de Yale.

El relojero
La jarra estaba sobre la mesa en mitad de la habitación. Hacía casi una semana que nadie cruzaba esa puerta; la doncella era descuidada, y el agua no se cambiaba desde hacía un mes. La principal raza de los animálculos había alcanzado así gran antigüedad, y estaba muy avanzada en estudios científicos. Su mayor placer era la astronomía: los filósofos se pasaban el día contemplando cuerpos celestiales, la sociedad se complacía en la discusión de teorías opuestas. Dos ventanas, una que miraba al este, la otra al sur, les otorgaron dos años solares de diferente longitud, el segundo mezclándose con el primero, que sucedía al segundo tras un intervalo de oscuridad. Muchas generaciones nacieron y perecieron en la noche; la tradición de un sol se fue debilitando, hasta que los pesimistas perdieron la esperanza de su retorno; y la luna, que estaba entonces llena, engañó a algunos de los más sabios. No fue hasta el sexto largo año solar cuando apareció un animálculo de intelecto sin par, derrocó la ciencia anterior, y legó una herencia de debates.
Su hipótesis podría denominarse La teoría de la habitación. En parte era errónea. La habitación no estaba llena de agua potable, ni sus paredes eran de la misma sustancia que el mantel. Pero en la mayoría de sus puntos la teoría se ajustaba crudamente a los hechos, y su autor había calculado la posición relativa de la jarra, de las paredes, de los adornos sobre la chimenea y del reloj de ocho días, hasta la millonésima décima, pues sus métodos e instrumentos eran exquisitamente refinados. Hasta el momento, sus méritos eran reconocidos por los más escépticos. Pero el filósofo era un hombre de mente devota, obediente; y había decidido aceptar y desarrollar una leyenda de la raza. En los primeros tiempos, antes del surgimiento de la ciencia, se decía que un oblongo espacio amarillo se había abierto en la pared norte, y un objeto, más enorme de lo que se pueda imaginar, había aparecido y durante algunas generaciones se había movido visiblemente en el espacio. Una luz, según algunos más potente que el sol, según otros ligeramente más brillante que la luna, acompañaba al meteorito en su órbita. La jarra se vio sacudida, a todo esto, por truenos y convulsiones inexplicables; se oyó cómo crujían ambos lados del cielo; una detonación definitiva señaló el momento de la desaparición; y cuando los animálculos se recuperaron del susto, se pudo ver que el oblongo espacio amarillo en la pared norte había recuperado su aspecto natural. Ésa fue la crónica de los historiadores serios y críticos; bocas menos instruidas lo contaban de otra manera. “En los antiguos tiempos caníbales”, decían, “un animálculo de una enormidad sin precedente atravesó el muro; llevaba el sol en una garra; sus movimientos al nadar sacudían toda la jarra; y antes de irse otra vez, le hizo algo al reloj”. Para asombro de la sociedad, fue esta versión popular la que el filósofo aceptó. Un coloso portador de la luz, similar al observado, se paseaba a intervalos regulares por las paredes exteriores de la habitación; y su paso primero ante una ventana y luego ante la otra explicaba los años solares. Pero el filósofo fue todavía más lejos. En el cosmos de los animálculos había un elemento de anormalidad superlativa: el reloj, con su péndulo, su esfera, y sus manecillas. Generaciones de observadores habían probado más allá de toda duda que el péndulo oscilaba, que las manecillas se desplazaban por la esfera, que el fenómeno del carillón ocurría a intervalos de una duración más o menos aproximada, y que era al menos posible concebir una relación entre estos intervalos y la procesión de las manecillas. El reloj captó pronto la atención; las pruebas de un propósito en la creación se centraban ahí; el creador, que hablaba oscuramente en sus otras obras, en el reloj parecía pronunciarse con voz auténtica; y el teísmo y el ateísmo se unieron a la batalla en torno al problema del Relojero. El Newton animálculo era relojerista; y aventuró el audaz supuesto de que el coloso que llevaba una lámpara por la habitación se vería obligado a regir sus movimientos por la hora del reloj.
Entre los piadosos, los interrogantes del filósofo pronto se convirtieron en doctrinas de la iglesia. El coloso de la leyenda se identificaba con el sol, y ambos con el creador del reloj. El culto al relojero ocupó el lugar de las religiones anteriores, el culto al agua, el culto a los ancestros y la bárbara adoración de la chimenea; a él se atribuían todas las virtudes; y todos los comportamientos apropiados de los animálculos se agruparon bajo la rúbrica de Comportamiento Relojeril. El otro bando clamaba mientras contra el animalculomorfismo. El filósofo había afirmado que todo el espacio estaba ocupado por el agua; nada estaba menos probado, nada era tan difícil de probar; más allá de la piel interna de la botella, el agua cesaba; y, si era así, ¿dónde estaba el relojero? La vida suponía agua, el pensamiento suponía agua. Nadie que no viviera en el agua podía concebir la idea del tiempo, ¡cuánto menos la de un reloj! Examinen sus hipótesis (decían los relojeristas) y se reduce a esto: ¡una criatura que vive en el agua viviendo fuera del agua! ¿Puede un animálculo razonable entretenerse con semejantes absurdos? Y si admitimos lo imposible –si admitimos (como hipótesis) que exista vida y pensamiento más allá de las paredes de la jarra–, ¿por qué no se manifiesta el relojero? Para él sería fácil comunicarse con los animálculos; para él habría sido fácil, cuando construyó el reloj, haber colocado en él signos inteligibles –cuadragésimo séptima proposición, por ejemplo– o incluso (si hubiera querido) alguna medida del paso del tiempo; y en lugar de eso, a distancias burdamente cercanas a la igualdad, aparecen marcas sin sentido, resultado probablemente del ebullicismo. Si, por consiguiente, existe un relojero, habremos de imaginarlo como un desgraciado frívolo y maligno, que inventó la jarra, la mesa y la habitación, con el único propósito de relamerse ante las miserias de los animálculos. Esas opiniones encontraron una expresión más violenta en boca de los poetas contemporáneos; la infame Oda a un Relojero, que sacudió a la sociedad, empezaba más o menos así:

Enormes son tus pecados,
Enormes como una jarra entera.
Relojero, te desafío.
Tu crueldad es mayor que un jarrón sobre la chimenea,
Y redonda como la esfera del reloj.
Eres fuerte, te vanaglorias;
Eres astuto, ideas artefactos para medir el tiempo;
¡Vanas son tu fortaleza y tu astucia!
Si un solo animálculo de bien te mira a la cara,
quedas desconcertado en medio de tus instrumentos.
Palideces y te escondes en la trastienda.
En todas partes se pensaba que el poeta había llegado demasiado lejos. De existir un relojero, no debía suponerse que pudiera tolerar que esas expresiones quedaran sin castigo; era de temer que toda la jarra se viera implicada en su venganza. El poeta, tras un juicio en el que se jactó de sus horrendos sentimientos, fue condenado y destruido públicamente; y este acto de rigor contuvo por algunas generaciones el espíritu del pensamiento libre. Los albores del séptimo doble año solar se esperaban con ansiedad. A medida que se acercaba el momento, todos los telescopios de la jarra se orientaron a la ventana del este o al reloj; y después de que el acontecimiento tuviera lugar, y mientras se preparaban los cálculos, las muchedumbres esperaban a las puertas de los astrónomos, algunos rezando, otros apostando irreverentemente por el resultado. Fue incierto. El reloj y el sol no iban exactamente a la par; era imposible que los más ardorosos entre los fieles cantaran victoria. Pero la discrepancia era pequeña; y el más sólido de los librepensadores era consciente de una duda privada. En El relojero mostrado en todas sus obras, El Relojero reivindicado, y La auténtica ciencia relojitivil mostrada y justificada, los piadosos pretendían disimular su decepción; en obras de distinto tenor, los librepensadores magnificaban su victoria. A medida que iban pasando las horas, y las generaciones se sucedían unas a otras, se percibió que la fe había sufrido una sacudida. La creencia en el Relojero fue declinando de forma sostenida; y pronto el propio reloj, con sus movimientos de caída y su irregular regularidad, se convirtió en objeto de broma.
En medio de todo esto, se vio que el oblongo espacio amarillo en la pared norte se abría, y el relojero entró y procedió a darle cuerda al reloj. La reacción fue total; animálculos de toda edad y condición abarrotaban los asientos de los templos; en la jarra resonaban los salmos; y no hubo criatura sensible de un lado a otro de la botella que no hubiera sacrificado todo lo que poseía para hacerle un servicio al relojero.
Para cuando terminó de darle cuerda al reloj, el relojero divisó la jarra; y como tenía sed tras la cerveza de la noche anterior, la apuró hasta los posos. Durante las tres semanas siguientes, estuvo enfermo guardando cama; y el doctor que le atendió, hizo que se llevara a cabo una revisión completa del suministro de agua de esa zona de la ciudad.
El simio científico
En cierta isla de las Indias Occidentales había una casa muy cerca de una arboleda. En la casa habitaba un hombre dedicado a la vivisección, y en los árboles un clan de de simios antropoides. Sucedió que uno de éstos fue capturado por el científico y permaneció encerrado durante un tiempo en una jaula en el laboratorio. Allí se sintió muy aterrorizado por lo que vio, y profundamente interesado por lo que oyó; y como tuvo la suerte de escapar en un periodo temprano de su caso (que hacía el número 701) y volver con su familia habiendo sufrido sólo una lesión sin importancia en un pie, sintió que, en general, había salido ganando.
Tan pronto hubo llegado se nombró a sí mismo doctor y empezó a importunar a sus vecinos con la pregunta: ¿por qué los simios no son progresistas?
“No sé lo que significa progresista”, dijo uno, y le arrojó un coco a su abuela.
“Yo ni lo sé ni me importa”, dijo otro, y se columpió hasta un árbol cercano.
“¡Vale ya con eso!”, gritó un tercero.
“¡Maldito progreso!”, dijo el jefe, que era un viejo conservador partidario de la fuerza física. “Intentad comportaros mejor siendo como sois”.
Pero cuando el simio científico reunió sólo a los machos jóvenes, le escucharon con más atención.
“El hombre es sólo un simio ascendido de categoría”, declaró, colgándose de una alta rama con la cola. “Al estar incompleto el registro geológico, es imposible saber el tiempo que tardó en ascender, y cuánto tiempo nos llevará a nosotros seguir sus pasos. Pero introduciéndonos in media res en un sistema de mi creación, creo que asombraremos a todo el mundo. El hombre ha perdido años con la religión, la moral, la poesía y demás monsergas; pasaron siglos antes de que llegara a la ciencia propiamente dicha, y sólo el otro día empezó a practicar vivisecciones. Nosotros lo haremos al revés, y empezaremos por la vivisección”.
“Por el amor del coco, ¿qué es la vivisección?”, preguntó un simio.
El doctor se explayó explicando lo que había visto en el laboratorio, y algunos de sus oyentes se mostraron entusiasmados, pero no todos.
“¡Nunca he oído hablar de nada tan bestial!”, exclamó un simio que había perdido una oreja en una riña con su tía.
“¿Y qué tiene de bueno?”, preguntó otro.
“¿No lo ves?”, dijo el doctor. “Si diseccionamos a los hombres, descubrimos cómo se hacen los simios, y así avanzamos”.
“¿Pero por qué no nos diseccionamos los unos a los otros?”, preguntó uno de sus discípulos, amante de las discusiones.
“¡Quia!”, repuso el doctor. No voy a quedarme aquí sentado a escuchar esta clase de charla; o al menos no en público".Pero, ¿y criminales?”, inquirió el que había empezado la controversia.
“Es muy dudoso que exista el bien y el mal: en este caso, ¿dónde queda tu criminal?”, respondió el doctor. “Y además, el público no lo aguantaría. Y los hombres van igual de bien; es todo el mismo género”.
“Me parece duro para los hombres”, dijo el simio con una sola oreja.
“Bueno, para empezar”, dijo el doctor, “ellos dicen que nosotros no sufrimos y que somos lo que ellos llaman autómatas; de manera que yo tengo todo el derecho a decir lo mismo de ellos”.
“Eso tiene que ser una tontería”, dijo el discutidor, “y además, es autodestructivo. Si ellos sólo son autómatas, no pueden enseñarnos nada acerca de nosotros mismos; y si pueden enseñarnos algo acerca de nosotros mismos, ¡por cocos!, tienen que sufrir”.
“Soy en gran medida de tu opinión”, dijo el doctor, “y es cierto que ese argumento es sólo apto para las revistas mensuales. Digamos que sí sufren. Bueno, pues sufren en interés de una raza menor que necesita ayuda: no puede haber nada más justo que eso. Y además, sin duda haremos descubrimientos que resultarán útiles en sí mismos”.
“Pero”, replicó el discutidor, “¿cómo vamos a hacer descubrimientos si no sabemos lo que buscar?”
“¡Bendita sea mi cola!”, exclamó el doctor, irritado en toda su dignidad.
“¡Creo que tienes la mente menos científica de cualquier mono en todas las Islas de Barlovento! Saber lo que buscar, ¡lo que faltaba! La verdadera ciencia no tiene nada que ver con eso. Te limitas a diseccionar, al azar; y si luego descubres algo, ¿quién más sorprendido que tú?”.
“Veo una objeción más”, remachó el discutidor, “aunque no pretendo ni mucho menos negar que no sería una diversión mayúscula. Pero los hombres son fuertes, y tienen esas pistolas”.
“Pues nos llevaremos a los bebés”, concluyó el doctor.
Esa misma tarde, el doctor regresó al jardín del hombre de las vivisecciones, robó una de sus cuchillas por la ventana del vestidor y, en un segundo viaje se llevó al bebé de la cuna de la habitación del niño.En las copas de los árboles había un gran revuelo. El simio con una sola oreja, que era un tipo de buen natural, acunaba al bebé en sus brazos; otro le atiborró la boca de frutos secos y se sintió agraviado cuando éste se negó a comérselos.
“No tiene juicio”, dijo.
“Pero ojalá no llorara”, protestó el simio con una sola oreja. “¡Se parece tanto a un mono!”.
“Esto es una chiquillada”, dijo el doctor. “Dadme la cuchilla”.
Pero entonces al simio con una sola oreja le falló el coraje, escupió al doctor y huyó con el bebé a la copa del siguiente árbol.
“¡Sí!”, gritó el simio con una sola oreja, “¡disecciónate tú!”.
En esto que toda la panda empezó a perseguirle y a chillar; y la bulla alertó al jefe, que andaba en las cercanías, matando pulgas.
“¿De qué va todo esto?”, clamó el jefe. Y cuando se lo contaron, se secó la frente. “¡Grandes cocos!”, exclamó. “¿Es esto una pesadilla? ¿Pueden los simios caer en semejante barbarie? Devolved al bebé al lugar de donde vino”.
“No tienes una mente científica”, dijo el doctor.
“No sé si tengo una mente científica o no”, repuso el jefe, “pero tengo un palo muy gordo, y si le ponéis una garra encima a ese bebé, os romperé la cabeza con él”.
Así que llevaron al bebé a la parte delantera del jardín. El hombre de las vivisecciones (que era un honrado padre de familia) no cabía en sí de gozo y, con semejante ligereza de ánimo, antes de que el día llegara a su fin había comenzado tres experimentos más en su laboratorio.

miércoles, marzo 15, 2006

de Desconocido

martes, marzo 14, 2006

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

Metamorfosis
Ramón Gómez de la Serna

No era brusco Gazel, pero decía cosas violentas e inesperadas en el idilio silencioso con Esperanza. Aquella tarde había trabajado mucho y estaba nervioso, deseoso de decir alguna gran frase que cubriese a su mujer asustándola un poco. Gazel, sin levantar la vista de su trabajo, le dijo de pronto:
-¡Te voy a clavar con un alfiler como a una mariposa!.
Esperanza no contestó nada, pero cuando Gazel volvió la cabeza vio como por la ventana abierta desaparecía una mariposa que se achicaba a lo lejos, mientras se agrandaba la sombra en el fondo de la habitación.

domingo, marzo 12, 2006

LOVECRAFT EN LO MÁS ALTO DE LA LITERATURA NORTEAMERICANA

H.P. LOVECRAFT DEFINITIVAMENTE CONSAGRADO
COMO UN GRAN AUTOR AMERICANO
Como dice Juan Antonio Molina Foix (2.006)Howarth Phillips Lovecraft acaba de alcanzar la suprema consagración de los literatos estadounidenses: entrar a formar parte de la selecta y restringida colección de clásicos de la Library of America (equivalente a la Pléiade francesa).
Molina Foix, J.A. (2006): Esta Edición (notas a la edición d el 2006), de la Narrativa completa/Vol.I. Madrid, Valdemar, colecc. Gótica.
Ya era hora, nunca es tarde si hay dicha (toda dicha es buena por lo que este calificativo unido a la frase anterior resulta redundante).
Un saludo y a más ver.

Salvador Alario Bataller

de POTTER

H.P.LOVECRAFT: UNA NUEVA EDICIÓN DE SUS OBRAS EN CASTELLANO

H.P. Lovecraft
Narrativa completa/Vol.I
Edición de Juan Antonio Molina Foix
Valdemar, Gótica, nº.63,2ª edición
Madrid, 2006
Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), noctámbulo, soñador y cazador de sueños a partir de su misterioso mundo onírico dio una nueva dimensión al cuento de terror, que ahora sería miedo cósmico, el “terror de los espacios infinitos”, que aterrorizaba a Pascal y a Poe, abandonando definitivamente el modelo gótico, con sus fantasmas, castillos, criptas tenebrosas, brujas y vampiros, aportando una nueva mitología donde no hay cabida ni para Dios ni para el Diablo, ni para ninguna estirpe de ser sobrenatural, sino para seres híbridos semihumanos y extraterrestres o extradimensionales.Mediante el sueño y sui fantasía Lovecraft viajó en el mundo de Hipnos, más lejos y mejor que nadie, justo elemento compensatoria a su habitual inmovilidad y “ostracismo” voluntarios”.
Valdemar Gótica ofrece el primer tomo de los cuentos de este autor insigne y ahora ya reconocido entre los Grandes Americanos de la Literatura (ver post siguiente, arriba): se trata del primer tomo de la Narrativa Completa, que abarca su producción literaria desde 1905-1926. La influencia de Edgard Allan Poe está presente en los relatos “El extraño, “La tumba” o “Aire frío”, como la de Lord Dunsany –otro de sus grandes maestros-, la encontramos en “La Ciudad sin Nombre”, “Polaris”, “Dagon” o “La búsqueda en sueño de la ignotas Kadath”; también en esta primera etapa vio la luz “La llamada de Cthulthu” (1926), pieza fundamental y fundacional de los Mitos de Cthulhu, una de las formas o subgéneros que adoptara el horror lovecraftiano con ilustres precursores como Arthur Machen o Algernon Blackwood, y que produjo (y todavía son…) numerosos continuadores, conocidos en su conjunto como el Círculo de Lovecraft.
Estamos, pues, ante una magnífica edición, la de Juan Antonio Molina Foix, demostrativa del renovado interés que ha tomado la obra de este otro gran americano, que seguirá con los sucesivos tomos que integren su Narrativa Completa.

miércoles, marzo 08, 2006

Iván Humanes Bespín

IVAN HUMANES: LA MEMORIA DEL LABERINTO


ANIKA ENTRE LIBROS
www.ciberanika.com

Entrevista a IVAN HUMANES BESPIN
para Anika Entre Libros
Por Anika

Iván Humanes Bespín, joven escritor nacido en Barcelona (España) en 1976, se licenció en Derecho por la Universidad de Barcelona. Comenzó y abandonó la carrera de Filosofía, pero algo debía llevar en las venas porque terminó igualmente siendo el ganador del XVI Premio de narraciones cortas "Ciudad de Jerez" y del XIII Premio "El Fungible" (Alcobendas, 2004), así como de otras menciones y premios en varios certámenes de narrativa corta. Ha colaborado en obras colectivas (Así escribo mi ciudad, 32 maneras de escribir un viaje, Grafein Ediciones; Poesía Española Contemporánea, Lord Byron Ediciones, etc.). Colaborador de la revista Escribir y Publicar y del sitio electrónico Literaturas.com. Algunos de sus cuentos también pueden leerse en Margencero, en Ariadna RC, en Los cuentos, en la lista Mizares (ya desparecida), en Los Noveles, etc. y en las revistas Atenea o Amalgama.
En el 2005 publicó el libro La memoria del laberinto (Víctor Pozanco Ediciones-Biblioteca CyH), que consta de diecinueve relatos cortos. Este libro fue finalista con mención especial del Jurado del Premio de Cuentos Angel Miguel Pozanco.
Amigo de hacer guiños a otros escritores consagrados, a quien le guste la fantasía y el punto de locura de los personajes más particulares, disfrutará mucho con los relatos de La memoria del laberinto.

ENTREVISTA

Abogado de oficio y cuentista a ratos ¿qué tienen los abogados que se les da tan bien la ficción? Porque no eres el único abogado al que leo y disfruto con uno de sus libros, lo confieso.
Iván Humanes Bespín:
¿Qué son las leyes sino pura ficción? Es cierto que no tan divertidas como un cuento de Cortázar, sin duda, pero algo de ello conservan... Mira a Kafka, alargando la parodia legal hasta el absurdo. En mi caso la abogacía es una cuestión profesional, de supervivencia. Probablemente el aburrimiento de las clases universitarias nos abocó a muchos estudiantes a leer y escribir, quién sabe…
Iván, en tus relatos hay mucho de fantasía, irrealidad, locura… ¿En qué género encajarían estos cuentos?
Iván Humanes Bespín:
Se me hace difícil ordenarlos dentro de un "archivador de géneros". Creo que es un error defender la escritura desde una u otra posición. No lleva a nada. Hay que abrirse a cualquier opción. Si quieres buscarle algo en común a mis relatos es que parten de la excepción de la realidad, suponer que todo es posible y que los esquemas "reales" pueden desplazarse en cualquier momento.
Algunos no son, en absoluto, cuentos sencillos de comprender en una primera lectura. ¿Nacen así de tu cabeza o es una técnica para desconcertar al lector?
Iván Humanes Bespín:
¡A mí los lectores desconcertados! Creo que algunos relatos sí que necesitan una dosis de desconcierto (o inconsciencia), porque la historia, o el personaje, o la situación, así lo exigen… Y de ahí el juego de imágenes, o de escenas consecutivas que le dan al cuento otro plano diferente.
¿Algún otro lector te ha nombrado este detalle, te han confesado haber tenido que releer algún párrafo o relato? En cualquier caso, ¿qué aconsejarías al lector al que le ocurra esto?
Iván Humanes Bespín:
Mi consejo es claro: déjate llevar. Algunos relatos no dicen nada más que lo que se lee a simple vista. Pese a que no lo parezca.
No quiero confundir al lector, no son relatos complicados, sin embargo sí es cierto que la dosis de irrealidad es alta. ¿No te va el realismo?.
Iván Humanes Bespín:
Por supuesto, me fascina Gogol, Stendhal, Flaubert… Me gusta la buena literatura, y ese objetivo lo cumple la realista o la postmoderna. Lo que hay que encontrar son buenos autores, no tiene importancia la etiqueta. Además, el término realismo es tan amplio y con tantas posibilidades…
Locura, fantasmas, fantasía… incluso humor diría yo. ¿Hay algo más escondido en los cuentos?
Iván Humanes Bespín:
No. Sí. No, definitivamente no. Lo que quiera ver el lector. Cada uno tiene su propio laberinto. Laberinto memorizado.
Me ha llamado la atención tus guiños directos a otros escritores, como Truman Capote, Borges, Cortázar… ¿nombras a tus favoritos o depende del contexto de la situación del relato?
Iván Humanes Bespín:
Los tres que has citado sí que son algunos de mis favoritos. No citar a Borges es algo complicado, es un autor de referencia. Como Cortázar. O como Capote en la novela negra. En este último caso me apetecía hacer entrar al autor en un juego policiaco, asesinándolo al principio del cuento. En algunos de mis relatos los escritores participan en las historias, me sirven de apoyo, se consigue un efecto diferente. Hay que variar los esquemas, sino te conviertes en una maquinita de hacer y al final tienes un puñado de historias que quieren decir lo mismo.
Ya puestos, y hablando de favoritos ¿qué influencias literarias tienes?
Iván Humanes Bespín:
Kafka, Borges, Cortázar, Rulfo, Horacio Quiroga, Gogol, Kubin, Poe, Perucho, Arreola…
Si te parece saltamos de nuevo al libro… Además de hacer referencias a escritores hay un relato protagonizado nada menos que por Edmundo Dantés ¿qué te ha hecho Dumas para que le dejes tan mal? Jajaaaa.
Iván Humanes Bespín:
Jajá. Es cierto, pobre tipo ¿no? La verdad es que me imaginé la rebelión de Dantés y fue algo que no me pude quitar de la cabeza hasta que lo escribí. A veces los personajes necesitan liberarse del yugo de su creador, ¿no crees? Eso de la libertad es algo tan literario…
A veces, en tus relatos, no sólo son importantes las situaciones o los personajes, también lo son las palabras. Por poner un par de ejemplos están los relatos "Abecedario y arañas" o "Últimas palabras".
Iván Humanes Bespín:
Bien, las palabras son materia viva. Y se me hace complicado no imaginármelas respirando, saltando, yendo de la manita al parque. O al cementerio. En estos cuentos que has citado por fin toman decisiones y son algo más independientes, de ahí que yo optara por dejarles hacer. Qué menos que un par de relatos para unos seres tan básicos… Y bíblicos: y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros…
Tu relato "La memoria del laberinto", que da título al libro recopilatorio, es uno de mis favoritos. Otros serían "La pala vacía", "Hay espacios", "Ojos negros" y "Polución". Seguro que tú tienes los tuyos ¿cuáles son y por qué?
Iván Humanes Bespín:
Coincido contigo en los que has nombrado. Añadiría "Hormigas blancas". O "Altruismo". Estos dos son cuentos que partieron del sueño. Es cierto que es inevitable que luego vayas retocando y ordenándolo con el consciente, pero son relatos que vinieron y se quedaron en las páginas. Les tengo un especial aprecio, son trazos del más allá, y eso debe tener su valor.
Hablando de "La memoria del laberinto", este relato fue el que quedó finalista y con mención especial del Jurado del Premio Cuentos Ángel Miguel Pozanco. A pesar de ser finalista y no ganador, tu libro está en las tiendas ¿cómo te sientes al respecto?
Iván Humanes Bespín:
Satisfecho. Sobre todo porque me ha permitido cerrar una etapa concreta y me ha dado la posibilidad de seguir escribiendo. No tener que preocuparte por tus hijitos, porque ya han buscado piso o tienen una vida independiente, es liberador. Hay que seguir.
Hay un relato, "Elecciones", que recuerda tímidamente al 1984 de Orwell… Es bastante desolador y electrizante…
Iván Humanes Bespín:
Sí, es cierto. Coincidió la redacción con las últimas Elecciones Generales celebradas. Lo que sucedió tras los atentados de Madrid (y con los atentados de Madrid) fue tan desconcertante y tan "agresivo", que un día después de los resultados políticos escribí el cuento.
Colaboras en varias revistas y has obtenido otros premios ¿es éste tu primer libro publicado?
Iván Humanes Bespín:
Mis cuentos habían visto la publicación en varios concursos y libros colectivos, pero este es el primer libro en solitario. Colaboré en muchos, pero guardo un especial recuerdo de "32 maneras de escribir un viaje" y "Así escribo mi ciudad", de Grafein Ediciones.
¿Veremos publicado algo más en breve?
Iván Humanes Bespín:
Hay una novela corta en ciernes, pero lo más inmediato será un libro que estoy acabando con Salvador Alario Bataller, un amigo y escritor de Valencia. Será una especie de ensayo, analizamos unos veinte libros ocultos, esotéricos o, sin más, libros raros, que van desde el "Necronomicon" a "El Tarot de los Bohemios", de Papus o al "Libro de la Ley", de Crowley. Algo especial. Apenas hay referencias, tan sólo el mítico libro de Jacques Bergier de los 70, "Los libros condenados".
Iván, gracias por tu tiempo y por tus relatos. Me han hecho pasar unos ratos muy amenos.
Iván Humanes Bespín:
Anika, gracias a ti. Por dedicarme tu tiempo. Y por la web que tienes. Mis felicitaciones.

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lunes, marzo 06, 2006

de Desconocido

VIDA DE FANTASMA

Salvador Alario Bataller
Vestigios

Me asustaste cuando apareciste en la biblioteca, como surgida de la nada. Sorprendentemente no tuve miedo, quizás porque eres tan hermosa.
Casi con total naturalidad mis ojos se encontraron con los tuyos, tan melancólicos, tan negros (como ópalo muerto), tan bellos.
Después vacilé a la hora de responderte, cuando me preguntaste qué hacía allí y quién era yo. Estabas tan aturdida.
Te contesté que sabía perfectamente quién era yo, pero que a ti no te conocía. Era la primera vez que te veía, pero quise ayudarte. Estabas tan perdida.
-Eres un fantasma –te dije, contestando a tu pregunta.
Me apenó después haber sido tan directo. Me reproché mi lamentable falta de tacto, aunque no he de negarte que sentí un ufano orgullo mortal cuando después te vi desaparecer arrastrando las lágrimas a través de las viejas estanterías.
Pero lo malo fue que te seguí.

domingo, marzo 05, 2006

VIL METAL

Prensa
Lara reconoce que lo único que le interesa es el dinero
Minuto Digital: 04.03.2006
José Manuel Lara, presidente de Planeta y Antena 3, según publica El Confidencial se justificó y rechazó las criticas que está recibiendo por ser dueño de medios tan dispares como La Razón y el Avui: “No se deben pedir ideologías a las empresas ni a los empresarios. Hay que pedírselas a los políticos y a los medios de comunicación. Un empresario puede tener distintos medios con opiniones diferentes”. Según Lara, la “industria” de la comunicación está en pleno proceso de cambio y hay que estar preparados para estas cosas.
Indudablemente no deja de tener su lógica, que no ética, el razonamiento del Sr. Lara, que viene a decirnos que su único compromiso moral esta con el beneficio económico. Esta en su pleno derecho de pensar y actuar así, anteponiendo la “pasta” a cualquier otra consideración. Pero después, que no quiera ser tratado como algo más que un mercader, y por supuesto que no se le ocurra opinar públicamente sobre cuestiones políticas o morales, dado que todos ya sabemos que se le puede tapar la boca con un buen fajo de billetes.
Al hilo de lo anterior, Lara recalcó que La Razón ha sido, es y seguirá siendo de derechas. Recordó también que el periódico no está en venta, aunque Anson le haya ofrecido recientemente comprárselo. “Sobre la carta de total ruptura profesional que me envió Anson no quiero pronunciarme. Lo quiero demasiado y lo respeto por su trayectoria y su impecable currículum”.

jueves, marzo 02, 2006

de William Blake

miércoles, marzo 01, 2006

ANÓNIMO

-Espéreme un momento –suplicó-, y echó a andar por el sendero, con el corazón latiéndole alocadamente. Ya no se sintió sorprendida cuando el caminito subió enroscándose hasta la cima de la boscosa colina y la dejó en la casa cuyos detalles recordaba ahora con tanta precisión. El mismo anciano del sueño respondió a su impaciente llamado.
-Dígame-dijo ella-, ¿se vende esta casa?.
-Sí –respondió el hombre-, pero no le aconsejo que la compre. ¡Esta casa, hija mía, está frecuentada por fantasmas!.
-Un fantasma –repitió la muchacha-. Santo Dios, ¿y quién es?.
-Usted –dijo el anciano y cerró suavemente la puerta.

ANÓNIMO,
recogido por Edmundo Valadés