EL ERROR

El ladrón emergió del portal donde se ocultaba y encaró al hombre. Dame todo lo que tengas, le exigió, la navaja temblando en su mano. Con un suspiro, el hombre extrajo del bolsillo una pelota roja, una pluma y un mondadientes. Eso no, idiota, se impacientó el ladrón, lo que quiero es tu dinero, y el hombre extrajo del otro bolsillo una cajita de cartón, un huevo y una carta: el dos de corazones. Entonces el ladrón se abalanzó sobre su víctima y aterrizó a cuatro patas sobre un terreno áspero y frío, y de pronto un hambre atroz y el miedo y los callejones, y el desprecio de las otras ratas —extranjero, lo llamaban—, y ese tener que arrastrarse siempre entre las sombras.
Mal asunto atracar a un mago.
Mal asunto atracar a un mago.
Etiquetas: Minicuento


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